Aunque los caracteres son una parte importante de la cultura y la lengua china, muchos de los que estudian Mandarín solo están interesados en hablar, sin prestar mucha atención a la escritura o lectura. La pregunta que muchos se hacen es si vale la pena invertir el tiempo y esfuerzo necesario para aprender los caracteres chinos o enfocarse en aprender la expresión oral solamente.

La respuesta es un poco compleja. Aprender caracteres toma valioso tiempo; tiempo que puede ser aprovechado para aprender oraciones, gramática y otras habilidades que son inmediatamente útiles para la expresión oral del chino. Más aún, cuando un estudiante comienza a estudiar mandarín así conozca algo sobre los caracteres de antemano, no es de mucha influencia en la rapidez de su mejoría. Para un principiante, la tarea más importante para empezar a comunicarse en Mandarín es lograr tener bajo control los diferentes tonos, aprender el vocabulario, practicar las oraciones etc. Mientras que los caracteres no son una parte esencial del mismo. Dejando de lado el aspecto cultural de poder leer un idioma, un principiante usualmente puede progresar más rápido en el habla cuando coloca toda su atención en la expresión oral sin estudiar los caracteres chinos.

Sin embargo, el problema comienza más tarde, usualmente una vez que un estudiante alcanza el nivel intermedio. Además de los obvios problemas culturales y logísticos de aprender un idioma con fluidez y no poder escribir ni tu propio nombre, existe solo un aproximado de 400 sílabas posibles en Mandarín. Multiplicadas por los cuatro tonos, esto lleva a un máximo de 1600 palabras posibles. Lingüística estima que solo 1200 de esas palabras son usadas, muchas de ellas muy raramente. Esto significa un número máximo de diferentes formas de decir algo en mandarín – asumiendo que uno tiene unos tonos perfectos – es de 1200, para propósitos más prácticos mucho menos. Esto no es mucho. Muchas silabas populares como “shi” tienen una docena de caracteres para cada una de sus cuatro pronunciaciones tonales posibles, todas con un significado completamente diferente. Como resultado, una vez que un estudiante quiera formar oraciones un poco más complejas, tiene el riesgo que el Mandarín se vuelva insignificante a menos que sepa los caracteres o las palabras que quiere decir. Sin los caracteres chinos, un estudiante tendría que recordar y mentalmente organizar más de cien significados diferentes de una misma silaba como “shi” lo cual en mi experiencia no es realmente posible.

Como resultado los estudiantes que no conocen los caracteres chinos tienden a progresar bien hasta el nivel intermedio, sin embargo después el progreso se detiene o se vuelve muy lento. Luego, para alcanzar el siguiente nivel de fluidez es necesario volver y aprender los caracteres otra vez desde cero. Aunque esto es posible, toma mucho más tiempo aprenderlos después que iniciar desde el principio en conjunto con el chino hablado.

Por este motivo, si un estudiante no posee interés en leer y escribir chino, le recomendaría considerar cuál es su objetivo final. Si es recolectar un Mandarín de supervivencia para viajar por china y no hay ningún plan para aprender Mandarín con fluidez, es posible dejar de lado los caracteres chinos, y enfocarse solamente en los patrones de oración y pronunciación, lo cual puede acelerar mucho el proceso de aprendizaje de la expresión oral. Si por el contrario, un estudiante desea aprender mandarín hasta un nivel fluido en cualquier momento en el futuro. Los caracteres chinos no son realmente una opción pero una necesidad. Además, es mucho más rápido aprender los caracteres junto al mandarín oral desde el principio que estar aprendiéndolos una vez que el estudiante se sienta atrapado después de darse cuenta que el pinyin no es suficiente para entender a profundidad la complejidad de este idioma.

Tomado de: TLTChino


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